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VENTAJAS DEL E-LEARNING

Empezaremos con las ventajas o potencialidades del e-learning:

El desarrollo del e-learning favorece un aprendizaje más flexible. Los y las estudiantes adoptan un papel activo en su proceso de aprendizaje, dejando de ser meros receptores pasivos de información o conocimiento. Para ello se les dota de espacios en los que es vital su participación, (chats, foros de discusión, correo electrónico...), además, aumenta la posibilidad de que sean ellos/as mismos/as quienes decidan qué, cómo y cuándo quieren estudiar.

Esta modalidad favorece también la interactividad, entendida ésta como la relación que se establece entre la persona que aprende o se forma y los demás componentes de la acción formativa; así este aspecto se desarrolla en diferentes ámbitos: con el contenido, con el/la tutora y con los demás estudiantes. Para que se desarrolle esta interactividad son imprescindibles las herramientas de comunicación tanto sincrónicas como asincrónicas.

La teleformación nos ayuda a eliminar las barreras espacio-temporales que tradicionalmente habían supuesto una clara y evidente limitación a la información y a la educación. La modalidad e-learning no requiere un lugar concreto ni una coincidencia temporal. En definitiva, podemos decir que contribuye a democratizar la enseñanza, al hacer que ésta sea adaptable a cualquier colectivo y circunstancias.

El e-learning está permitiendo un cambio en la pedagogía y un cambio en el modelo clásico de enseñanza-aprendizaje. Del modelo presencial, donde el/la docente era la parte activa de una clase magistral, se ha pasado a un modelo a distancia en un aula virtual, donde el alumnado es el elemento más activo del proceso. Así el profesorado se transforma en facilitador del aprendizaje, ya que ofrece al estudiante herramientas para su (auto) aprendizaje, a la vez que resuelve sus dudas y necesidades. Podemos concluir pues que el e-learning se centra más en el aprendizaje que en la enseñanza. Para ello es muy importante cuidar la organización y disposición de los contenidos, así como la orientación del aprendizaje de los alumnos y alumnas, mediante tareas individuales y en grupo, con un seguimiento permanente por parte del tutor/a.

"El paradigma educativo tiene que cambiar pasando de la estandarización a la personalización, de dirigirse a exponer el material a asegurarse de que se satisfacen las necesidades de los alumnos, pasando de concentrarse en introducir las cosas en la mente de los alumnos a ayudarles a comprender las capacidades de su inteligencia mediante un paradigma enfocado hacia el aprendizaje. Esto, por el contrario, requiere un desplazamiento desde un aprendizaje pasivo a uno activo que pase de estar dirigido por el profesor a estar dirigido por el alumno."
(Charles Reigeluth, 1999:30)

Las nuevas tecnologías de la comunicación nos están ofreciendo también distintas posibilidades y escenarios para pensar en la formación permanente. Parece ser que en un futuro muy cercano se tenderá a que los y las estudiantes y formandos tengan una muy buena formación básica y que la formación especializada se haga cuando se necesite (just in time / just in case)[1].

Otra ventaja puesta a disposición del alumnado e-learning es la posibilidad de acceder a numerosas fuentes de información. Además la información se recibe a través de distintos canales y se pueden así experimentar diferentes situaciones de aprendizaje.

Indudablemente el factor económico juega un papel decisivo; por un lado, los costes educativos han aumentado significativamente en las últimas décadas, y por otro lado, las empresas se ven obligadas a pagar enormes sumas de dinero para capacitar adecuadamente a su personal: gastos de desplazamiento, de alquiler de aulas, de materiales didácticos, de personal especializado, etc. Sin lugar a dudas, la teleformación supone un desahogo económico porque requiere una fuerte inversión inicial, pero en ediciones sucesivas del curso los gastos son mínimos (alquiler de plataformas, actualización de contenidos, contratación de personal específico para las tutorías,…) y el gasto inicial se va amortizando.



[1] Estos términos ingleses se refieren al aprendizaje que se hace tradicionalmente “por si acaso se necesita-just in case-”, frente al aprendizaje que se hace “en el momento que se necesita –just in time-”.


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